
Tu sabías de antemano que nadie debería habernos permitido tomar nuestras manos en parte de pago, porque haciéndolo así, ninguno podría colocar el anillo de compromiso en la única extermidad del otro. Sabes que es muy difícil ahora para mí permitir que te cases conmigo, sencillamente no puedo tener el anillo en la mano y ponértelo en la tuya; es terriblemente complicado. Además ahora si proyectamos nuestra relación hasta después del matrimonio ¿cómo crees que podré amamantar a mi primer hijo? No podría sostener mi cabeza con una mano y su cuerpo con el otro. Tengo sólo una, amor mío. ¿Cómo podre salir a buscar trabajo? Tu sabes que en este país la gente como nosotros tiene dificultades para conseguir alguno. Imagínate yo cocinando algún plato delicioso para cuando llegases a casa, sería bastante demoroso y tendría que acostumbrarme a hacer las cosas más rápido para alcanzar en los mismos tiempos que antes. Si hasta escribir en el computador me resulta fatigoso, me demoro muchisimo con una sola mano. Amor, creo que es hora de reconsiderar tu propuesta, ya que tomamos nuestras manos. Amalia
Amada mía. Tú necesitas otra mano para casarte conmigo. Yo tengo la que te falta. Espero cortarla a la brevedad para borrar esos pensamientos de tu cabeza. No te preocupes por mí. Es mejor perder ambas manos. Me atengo por cierto a cualquier quehacer domestico que me solicites, debido a mi discapacidad. Y si concordamos en eso, yo soy cantante. Mis manos no son tan necesarias. Si aunasí persiste en la idea de rechazar mi propuesta de matrimonio, deberá devolverme la mano que le he dado y dejarla a la perfección. Si ud. no logra hacerlo, se verá en la obligación de aceptarme como vuestro marido. José
Touché - dijo D'artagnan.
