Hoy recordé. Recordé años pasados. Recordé mi actitud.
Hoy aparecí donde no tenía que estar, de donde quería escapar.
Hoy sonreí. Me alegré de mí.
Volvia a sentir esa felicidad increible por la felicidad ajena. Llevaba dos años sin sentirla.
Llovia. Hacía frio. Y yo estaba en una esquina oscura. Simplemente estaba ahí.
Mucha gente me pregunto el por qué, y yo no les respondi la verdad.
Me importaba porque era importante para tí. Por eso llegué.
Llegué para entregarte algo que intuía que seria útil para ti. Fue útil para mi en su época.
Me sentiría rídicula al confesarlo, yo soy de las que guardan silencio.
Hoy me di cuenta lo mucho que te quería.
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jueves, junio 14, 2007
sábado, mayo 12, 2007
Nunca supimos decirnos adiós

Siempre fuimos malos para las despedidas ¿recuerdas?
Cada vez que salíamos evitábamos el beso de adiós, el abrazo e incluso esa mirada medio perdida ¡No queríamos separarnos! El placer que nos causaban nuestras conversaciones era tal, que podíamos haber estado días enteros sin aburrirnos mutuamente, ambos sabiendo lo díficil que era encontrar una persona que nos nos lateara. ¡Parecíamos eternos!, por eso no nos gustaban esos términos, porque siempre nos quedaban cosas de que conversar.
La última vez que nos vimos, nos separamos rápido, no nos dijimos nada; sólo un último vistazo a través de la ventanda de la micro. Ninguno sospechaba, que jamás volveríamos a conversar.
Un mes despúes decidiste desaparecer, volverte inexistente para mí, y fue entonces cuando dejamos de hablarnos. Tú evitabas responder mis saludos y yo evitaba importunar tu descición; siempre intuimos que algo así pasaria. Recuerdo un día que me dijiste que nuestra historia era parte de otro tiempo, de otra vida. Yo concordé. La curiosidad de mirar un poco como sería aquel relato nos engaño por completo, y terminó por alejarnos.
Nos matamos mutuamente dentro de nuestras mentes. Es gracioso, porque nos cruzamos casi todos los días en aquel viejo edificio, pero ahora nisiquiera intercambiamos miradas. Entonces recordé que una vez dijiste: "Me gustaría tenerte dando vueltas por ahí, no importa que nuestros ojos cambien", ahora me pregunto si seguirás pensando lo mismo.
Ahora siento que eres otro en el cuerpo de un fantasma. Hay días en que paso al lado tuyo y me volteo maliciosamente para toparme con tus ojos; pero siempre desapareces en ese instante.
Un fantasma - repito - sólo un fantasma.
domingo, abril 29, 2007
Monadas

Hace unos meses fui a comer a la casa de mis primos. Para ser sincera no recuerdo ni lo que comimos, yo estaba muy concentrada mirando como mi primo pequeño arrojaba los platos, salpicaba la comida y desparramaba las ensaladas en la mesa. Sus gritos guturales hacían difícil la comunicación familiar y para qué hablar de sus chillidos infantiles que me molestaban rotundamente. Sus padres ni se inmutaban. Mantenían una aburrida conversación sin siquiera percatarse de lo fastidioso que podía llegar a ser su hijo. Cuando ibamos en el postre, mi primo me arrojó en la cara, las cáscaras de fruta que tenía en la mano. Fue en ese momento que exploté de la rabia.
- ¡¡¡¡Es un mono!!!! ¡¿Cómo no se dan cuenta?!
Mis tíos me miraron reprochándome tan insulto. No me dijeron nada, pero yo sabía lo que estaban pensando. Decidí volver a mi casa enseguida. Me despedí avergonzada y cerré la puerta del jardín. Miré hacia atrás sólo para asegurarme de que todo estaba en orden. Mi primo me observaba desde la copa de un árbol, sonriente, mordiendo su plátano de forma burlesca. Él, al igual que yo, sabía que era un mono; por eso se reía de mí. Sabía que nadie me creería, que pensarían que estoy loca, pero eso ahora ya no me importa. Desde que decidió convertirse en un gorila, sabe comportarse en los almuerzos familiares.
jueves, abril 26, 2007
Yo

En Febrero decidí empezar a escribir un diario de vida, porque había estado leyendo (En Puerto Verde) la biografía de Virginia Woolf, una escritora inglesa que me encanta. El libro estaba lleno de anotaciones del diario de Virginia, y cada párrafo era más retorcido que el anterior, con pensamientos completamente exquisitos. Es por eso que decidí plasmar lo retorcido que puede haber en mi vida en un cuadernito. Lo malo esque no vivo situaciones tan extrañas como para hacerlo un librito de culto, por lo que he tenido que anotar ya estúpideces sin sentido. Anoto, a veces, las peliculas que he decidido arrendar los martes en Blockbuster y debajo de sus nombres, hago un pequeño comentario de la misma. Hay veces que esos comentarios los mandó a Bazuca para que me den municiones a cambio, y me ha funcionado, llevo como 4 mil pesos ya. También anoto mis pensamientos del día con ciertas personas. Los días en que odio a mi primo y quiero matarlo, las veces que odio a la begoña y quiero matarla, y otras veces en que odio a la isidora y quiero matarla. Nunca mato a nadie en realidad, y tampoco me duran muchos los enojos. Soy mala para estar enojada. También hay anotaciones de mis pensamientos libidinosos con gente. Esas veces que me están hablando y yo pienso en otra cosa. Está lleno de pequeños comentarios de ese tipo. Lo mejor de todo, es que hay un enredo griego dentro de cada una de esas historias; lo que hace al librito más interesante de lo que en realidad es.
Sus páginas tambien contienen un sinfin de situaciones absurdas que dudo que pasen muy a menudos. Circula gente desnuda porque sí, gente besandose porque sí, y acciones hechas porque sí. Me gusta mucho eso de hacer cosas porque sí. Odio en cierta manera las causas y sus consecuencias. Yo suelo irme de los carretes sin despedirme porque sí. No hay razón para hacerlo, me gusta hacerlo. También están escritas muchas traiciones. Sí, también soy una maldita persona que deja a la gente porque sí. Si me aburro de alguien, me despido y no me ve más. Hay anotaciones de muchos ex-amigos con cualidades que me abrumaban. Una vez uno me dijo: "he descubierto que la felicidad es un estado". Me pareció tan pueril, que no me vio más. Ahora no me habla y creo que quiere matarme; pero no me da el suficiente cargo de conciencia como para sentirme mal. Hay anotaciones de a quién quiero ver, a quién quiero tener, a quién quiero dañar. Y muchos tienen sus razones, pero otros no.
Últimamente no he escrito nada, porque me estoy aburriendo de mí misma y estoy haciendo fomedades. Estuve enferma una semana y escribí cautelosamente cada uno de los síntomas. Son asquerosos, pero es un buen texto. A veces anoto lo que quiero hacer la semana siguiente. Les puedo contar lo que quiero hacer del 30 al 6 de Mayo.
- Ir a San Diego a comprar libros de la Anaïs Nin y de Miller.
- Arrendar peliculas de Woody Allen el martes.
- Ir al cine
- Ir al Hapetito a tomar un Pitcher, o incluso, al Tragoterapia.
No es nada muy original, de hecho, es algo que hago comunmente. Pero hace tiempo no lo hago. Lo malo es buscar gente que acompañe y que no me aburra al mismo tiempo. Me está empezando a molestar invitar gente para hacer estas cosas. No sé por qué.
viernes, febrero 16, 2007
Llueve en verano

Odio el verano - me decía - me molesta el Sol y no poder caminar por las calles sin sentirse sofocada.
Hoy a las 8 de la mañana me sonó el celular y no sé porqué quise contestar. Era mi pequeña amiga Begoña quien con su voz chillona me informaba que estaba en Santiago. ''Muy bien'' - le contesté. En ese instante me asomé por la ventana y me encontré con lo mejor del verano: la primera lluvia torrencial. No hay nada que disfrute más, me encanta escuchar como las gotas de agua van golpeando contra la ventana y en esa misma va chocando el viento huracanado susurrando un 'uuuuuu' 'uuuuu' bastante agradable. Me encanta mirar un día gris, sin nadie por las calles, sólo la lluvia dominando la ciudad. Es como si por un instante todo se transformara en yo y la lluvia; y nadie puede perturbar esta exquisita visión. Me duché con agua muy caliente para aprovechar la ocasión y por fin miré mi colección de abrigos con intención de ponerme alguno. Me metí a messenger donde estaba mi primo y le dije: ¡llueve!. Él estaba igual de feliz que yo - habían truenos, eran como un estadio chino destruyéndose - me comentó segundos antes de ir a bailar bajo la lluvia.
Ahora miro por la ventana y pienso en la soberbia que tiene la lluvia, ya que se instala y todos nosotros tenemos que someternos a su temperamento. Somos nosotros los que preferimos quedarnos en casa y/o llevar ropa más abrigada; pero ella ni se inmuta, no le importa. La torrencialidad que presencié en la mañana ya empezó a declinar, ahora la lluvia cae sutilmente, algo así como una princesa. Pasan algunos autos, sin embargo no existe el bullicio típico de la ciudad: la lluvia calma, remece y besa.
lunes, enero 22, 2007
Amistades
Tengo pocas amigas. Soy demasiado segregacionista como para tenerlas en cantidad
La primera es demasiado exigente conmigo, en comparación con lo que yo soy. Se la pasa exigiendome cosas que ella nunca me ha otorgado. Es curioso.
La otra es bastante crítica conmigo, y dice que no puede amarme.
La tercera es demasiado simpática y no entiendo su forma de pensar.
La otra me es insoportable al poco rato de estar con ellas, exceptuando cuando salimos en la noche.
La cuarta me hace dudar si es mi amiga, no la conozco casi nada.
La última es totalmente interesante, pero es tan arisca que me da miedo acercarme demasiado, temo que me deteste.
La primera es demasiado exigente conmigo, en comparación con lo que yo soy. Se la pasa exigiendome cosas que ella nunca me ha otorgado. Es curioso.
La otra es bastante crítica conmigo, y dice que no puede amarme.
La tercera es demasiado simpática y no entiendo su forma de pensar.
La otra me es insoportable al poco rato de estar con ellas, exceptuando cuando salimos en la noche.
La cuarta me hace dudar si es mi amiga, no la conozco casi nada.
La última es totalmente interesante, pero es tan arisca que me da miedo acercarme demasiado, temo que me deteste.
miércoles, enero 10, 2007
Veo sólo una estrella, tú tienes las demás.
jueves, enero 04, 2007
Se busca
Se busca por atentar contra las buenas costumbres, por quedarse dormida cuando le hablan, por nunca contestar el celular, por hablar más de lo debido, por vivir en un mundo paralelo, por coexistir junto con animales campestres, por asemejarse a un pollo, por reírse de cortesía, por llegar tarde una vez en su vida, por vivir en un lugar caluroso, por tener muchos libros que no me muestra, por escribir grandes textos, por chillar sólo para reirse de mí, por odiar a la muchedumbre, por amar a Schopenahuer, por robarse mis peliculas, por regalarme chocolates, por ser adicta al McDonald's, por acompañarme a las exposiciones y demasés, por tener dos hermanas ''malvadas'', por llorar demasiado, por amar demasiado, por cantar demasiado, por bailar demasiado, por su cariño EXCESIVO hacía mi persona, por abrazarme cuando hace calor, por tildarme de éstupida e infame, por tener dos ojos con distintos colores, y por sobretodo, por ser una cotorra blonda a la que adoro. Si la encuentran, devuelvanla. Ella no puede caminar sola, es un pollito de oro. Temo que la secuestren
miércoles, diciembre 13, 2006
Fragmento de una radiografía

Un tipo delgado atravesaba la calle oscura alumbrada por pequeños faroles que irradiaban luces amarillentas y cubiertas de neblina; él caminaba con pequeños saltitos. Iba fumando un cigarro de una forma un tanto soberbia, pero era curioso aquel acto, porque él no emanaba nada de eso. Al contrario, era un joven de sonrisa tímida, de ojos amables y cariñosos, que armonizaban su rostro haciéndolo apacible. Era una ardilla hiperquinética que subía a los árboles en busca de bellotas específicas; era tan exigente para sus cosas.
Me encontró desprevenida al borde de una estación de trenes, yo miraba al vacío como si lo hubiera estado esperando hace años, lo cual no se alejaba tanto de la realidad. Me susurró algo al oído, frases inconexas y demasiado volátiles, cosa que en primera instancia me descolocó; no porque no las entendiera sino que ya me había acostumbrado a olvidarlas. Así empezó todo, con un intercambio pueril de palabras que fueron muriendo para renacer en alentadoras frases sacadas de alguna maravillosa historia. Me fue envolviendo en su mundo, en una fantasía añorada donde la realidad palpable era casi un obstáculo para respirar en este país de nunca jamás. Yo creo que eso fue lo que me atrajo. Su manera de llevarme donde yo quería ir, su forma de tomar el cigarro y aspirarlo sin asco, pero por sobretodo, el camino que había tomado al deambular por esa calle oscura. Sentí un impulso incontrolable por correr tras él, por caminar junto a él y alumbrar el camino con mis faroles blancos, pero yo no podía hacer eso. Él caminaba mostrándome distintos fragmentos de su sentir, los que eran imposibles de armar en una sola pieza. Era un hombre irrearmable simplemente porque carecía de molde, había sido armado en otro lugar muy distinto a éste. ¡Que atractivo se ponía entonces! El sólo pensar que estaba junto a ti, pero que su mente bailaba en lugares lejanos, me hacía admirarlo y quererlo cada día más.
Era un fantasma solitario que irradiaba colores y empapaba los tonos grices con luces de su propia creación. Era casi un poeta escuálido y cansado de tener que hablar demasiado. Un vagabundo hundido en sus propias fantasías que transmitían el sentido de la belleza con palabras jeroglíficas que pocos entendían. Ese fue otro de msi grandes placeres, comprender fragmentos de él, haber sido parte de narraciones privadas y haber desentrañado rasgos ocultos que resultaron un deleite en el dialogo.
Estuvimos atrapados mucho tiempo en aquella estación repleta de gente, donde cada día me ahogaba más y sospecho que él también. Rodeados de tanto discurso innecesario, ruidos ensordecedores y colores hipócritas. Yo quería salir de allí, llevármelo a otro lugar con luces amarillas y neblina, donde pudiéramos mostrarnos abiertamente el mundo paralelo de donde veníamos. Él siempre fue más sincero, yo me callaba muchas cosas; no porque temiera decírselas, sino que el lugar me era adverso. No soporto las grandes masas, me trastornan.
Al final el tren llegó, y tuvimos que partir; nos ahorramos las despedidas, quizás por cobardes. En todo caso, me arrepiento de no haberle dicho lo importante que era para mí, de no haberle dado las gracias por sacarme de ese mundo y claramente de no haberle dicho lo mucho que lo quería y todo lo que lo necesitaba. Sé que lo volveré a ver. Él siempre aparece.
Me encontró desprevenida al borde de una estación de trenes, yo miraba al vacío como si lo hubiera estado esperando hace años, lo cual no se alejaba tanto de la realidad. Me susurró algo al oído, frases inconexas y demasiado volátiles, cosa que en primera instancia me descolocó; no porque no las entendiera sino que ya me había acostumbrado a olvidarlas. Así empezó todo, con un intercambio pueril de palabras que fueron muriendo para renacer en alentadoras frases sacadas de alguna maravillosa historia. Me fue envolviendo en su mundo, en una fantasía añorada donde la realidad palpable era casi un obstáculo para respirar en este país de nunca jamás. Yo creo que eso fue lo que me atrajo. Su manera de llevarme donde yo quería ir, su forma de tomar el cigarro y aspirarlo sin asco, pero por sobretodo, el camino que había tomado al deambular por esa calle oscura. Sentí un impulso incontrolable por correr tras él, por caminar junto a él y alumbrar el camino con mis faroles blancos, pero yo no podía hacer eso. Él caminaba mostrándome distintos fragmentos de su sentir, los que eran imposibles de armar en una sola pieza. Era un hombre irrearmable simplemente porque carecía de molde, había sido armado en otro lugar muy distinto a éste. ¡Que atractivo se ponía entonces! El sólo pensar que estaba junto a ti, pero que su mente bailaba en lugares lejanos, me hacía admirarlo y quererlo cada día más.
Era un fantasma solitario que irradiaba colores y empapaba los tonos grices con luces de su propia creación. Era casi un poeta escuálido y cansado de tener que hablar demasiado. Un vagabundo hundido en sus propias fantasías que transmitían el sentido de la belleza con palabras jeroglíficas que pocos entendían. Ese fue otro de msi grandes placeres, comprender fragmentos de él, haber sido parte de narraciones privadas y haber desentrañado rasgos ocultos que resultaron un deleite en el dialogo.
Estuvimos atrapados mucho tiempo en aquella estación repleta de gente, donde cada día me ahogaba más y sospecho que él también. Rodeados de tanto discurso innecesario, ruidos ensordecedores y colores hipócritas. Yo quería salir de allí, llevármelo a otro lugar con luces amarillas y neblina, donde pudiéramos mostrarnos abiertamente el mundo paralelo de donde veníamos. Él siempre fue más sincero, yo me callaba muchas cosas; no porque temiera decírselas, sino que el lugar me era adverso. No soporto las grandes masas, me trastornan.
Al final el tren llegó, y tuvimos que partir; nos ahorramos las despedidas, quizás por cobardes. En todo caso, me arrepiento de no haberle dicho lo importante que era para mí, de no haberle dado las gracias por sacarme de ese mundo y claramente de no haberle dicho lo mucho que lo quería y todo lo que lo necesitaba. Sé que lo volveré a ver. Él siempre aparece.
martes, diciembre 12, 2006
10 cosas que odio de ti
jueves, diciembre 07, 2006
Noche de Insomnio
El texto se asemeja a una vena que se asoma debajo de la piel. Tras la epidermis cruza una linea verdosa, tímida y rebelde; la que rompe las vanas esperanzas. Hay una vena 'visible' en la piel. No hay nada que puedas hacer.
Hay líneas que son pequeños pelos que tapizan tus piernas. Salen aberturas de carne con tonos oscuros y punzantes. Es el fin de tu vida ficticia, nada es para siempre.
Así también ocurre con los años, que tu concepto de éstetica va a dejar de nutrirse de estamentos televisivos (es eso o sumarse a la depresión eterna y estúpida)
Hoy no puedo dormir, quizás no lo merezco. Podría ser que mi futuro sea anclarme en la realidad para ver si es posible creer en ella, ya que nunca lo he hecho; me gustaría hacerlo. Suelo aburrirme de la inconexión constante.
Esperaba ver a la Nacha en mi graduación, pero ella nunca llega a ese tipo de cosas.
Han pasado 15 minutos desde que empezé a escribir estas frases sin sentido. Ya no vale la pena dormir. La tele es aburrida
Hay líneas que son pequeños pelos que tapizan tus piernas. Salen aberturas de carne con tonos oscuros y punzantes. Es el fin de tu vida ficticia, nada es para siempre.
Así también ocurre con los años, que tu concepto de éstetica va a dejar de nutrirse de estamentos televisivos (es eso o sumarse a la depresión eterna y estúpida)
Hoy no puedo dormir, quizás no lo merezco. Podría ser que mi futuro sea anclarme en la realidad para ver si es posible creer en ella, ya que nunca lo he hecho; me gustaría hacerlo. Suelo aburrirme de la inconexión constante.
Esperaba ver a la Nacha en mi graduación, pero ella nunca llega a ese tipo de cosas.
Han pasado 15 minutos desde que empezé a escribir estas frases sin sentido. Ya no vale la pena dormir. La tele es aburrida
domingo, noviembre 26, 2006
Los Negros

Me invitó la Nacha a ver 'Los Negros' del francés Jean Genet.
Se nos presenta un juicio, donde se quiere encontrar al culpable del asesinato de una mujer blanca, y debe ser ajusticiado por la corte de los blancos. Es la lucha de los negros contra los blancos. La obra gira en torno a este veredicto que en definitiva, nunca llega. A su vez, la obra enfatiza la visión de los negros ante la colonización de los franceses, en este caso. Los personajes van variando, encontrando principalmente personajes homosexuales; uno de los personajes tipo en las obras de Genet. Es por eso, que se utilizó a hombres actuando de mujeres, y viceversa; dandole así el sello que caracterizó a Jean durante todas sus obras. La historia es increible, bien llevada, con una gran fuerza de actuación, tanto así, que se siente el salvajismo de estos negros de una forma avasalladora y chocante. Luego de leer sobre Genet, y saber que fue hijo de prostituta, ladrón a los 10 años, y luego se prostituyó él; se pueden deducir muchos factores de la obra, que en primera instancia parecieran simple chabacaneria. El creador de 'Los negros' es un hombre duro, un hombre que conoce las calles, la miseria, el miedo...y es lo que va a transmitir en su obra. ...la calle, la chabacaneria, al ser humano instintivo y casi animal. Se lográ totalmente.
Es una obra que gusta a pocas. Y pese a que al principio detesté la forma en que fue llevada, ahora la entiendo
Sin duda mi personaje favorito, Village, encarnado por la actriz Mónica Acevedo. Es el aparente asesino, el personaje que más odia, y que a la vez, está enamorado de una prostituta. Es el más humano, es el que logra plasmar sus sentimientos con una fuerza atronadora. Es la sonrisa irónica en el rostro, mientras que deambula en el escenario riendose de nosotros, de los blancos. Village, el eterno perdido, el eterno idealista. El negro más blanco de todos, el menos salvaje, el humano. Y no lo digo por un tema racial, sino por el enfoque que quería dar la obra. El tema que nos quería proponer. Al final, es el que triunfa, es el que logra hacer descender a los dioses franceses de su olimpo y enviarlos a los infiernos. Es un liberador, casi un héroe aplastado por burlas. Sin duda, el que más me cautivó.
Sin duda mi personaje favorito, Village, encarnado por la actriz Mónica Acevedo. Es el aparente asesino, el personaje que más odia, y que a la vez, está enamorado de una prostituta. Es el más humano, es el que logra plasmar sus sentimientos con una fuerza atronadora. Es la sonrisa irónica en el rostro, mientras que deambula en el escenario riendose de nosotros, de los blancos. Village, el eterno perdido, el eterno idealista. El negro más blanco de todos, el menos salvaje, el humano. Y no lo digo por un tema racial, sino por el enfoque que quería dar la obra. El tema que nos quería proponer. Al final, es el que triunfa, es el que logra hacer descender a los dioses franceses de su olimpo y enviarlos a los infiernos. Es un liberador, casi un héroe aplastado por burlas. Sin duda, el que más me cautivó.
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martes, octubre 31, 2006
Cigarrillo

Me senté en mi ventana, mientras la abría con cierta lentitud; tomé el encendedor del bolsillo y me dispuso a prender un cigarro. Lo tomé entre mis dedos, y aspire suavemente el tabaco. ¡Que asquerosidad! - pensaba - mientras iba analizando el pegamento, el papel y ciertos quimicos extraños que hacía entrar en mi cuerpo voluntariamente. Acto seguido, la sequedad en la boca, el olor pegado en la ropa y en las manos. El humo entrando por el cuerpo e impregnando la pieza; la maldita tos pegada, la flema verde y esparcida. El pulmón demacrado y vomitando pus; los dientes semi caidos, semi enegrecidos. La cara demacrada, la falta de aire, la plata gastada, el cansancio al caminar.
Tengo que dejar de fumar! Apague el cigarro! Me fui a dormir. Y sí, llevo un par de días sin fumar.
Tengo que dejar de fumar! Apague el cigarro! Me fui a dormir. Y sí, llevo un par de días sin fumar.
lunes, octubre 30, 2006
Maté a un Mosquito
Encontré un mosquito muerto en mi dedo índice; lo había matado por accidente dentro de una micro. Un tanto despistada arrollé su cuerpo contra el mio y le quite la vida - o quizás estaba así desde antes - sus alas estaban destrozadas y ensuciaban mi mano, que junto al cuerpo verde esparcido, hacían de mi un cementerio ambulante. Comenzé a jugar con el insecto, lo cambiaba de mano, lo destrozaba de a poquitito e inclusó llegué a mirarlo con cierta lástima.
Sentada es la micro me convertí en una asesina, y aquel mosquito se encontró con su inmolación en el dedo de una despeinada joven. Paradojicamente falleció junto al denario que siempre llevo (Dios sabrá porqué), como si todo esto fuese un punto de intersección entre la vida y la muerte. A fin de cuentas, da lo mismo, no me interesa ni a mí ni al mosquito, el posible paradero de su alma inexistente. Entré estos pensamientos rídiculos, la micro comenzó a llenarse de gente, que iba chocando con mi hombro sin cuidado alguno. Un viaje en micro que comenzaba a implicar gente achoclonada, olores nauseabundos y, por supuesto, bastante incomodidad - sobre todo para mí, que iba de pie-. Sin embargo este recorrido en la 652 era único, porque yo había aniquilado sin remordimiento a un mosquito, o quizás, el insecto simpaticón me habría asesinado a mí
Sentada es la micro me convertí en una asesina, y aquel mosquito se encontró con su inmolación en el dedo de una despeinada joven. Paradojicamente falleció junto al denario que siempre llevo (Dios sabrá porqué), como si todo esto fuese un punto de intersección entre la vida y la muerte. A fin de cuentas, da lo mismo, no me interesa ni a mí ni al mosquito, el posible paradero de su alma inexistente. Entré estos pensamientos rídiculos, la micro comenzó a llenarse de gente, que iba chocando con mi hombro sin cuidado alguno. Un viaje en micro que comenzaba a implicar gente achoclonada, olores nauseabundos y, por supuesto, bastante incomodidad - sobre todo para mí, que iba de pie-. Sin embargo este recorrido en la 652 era único, porque yo había aniquilado sin remordimiento a un mosquito, o quizás, el insecto simpaticón me habría asesinado a mí
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