
Te quiero para mí - pensaba
Realmente no me importa - le dije
Me miró sin entender lo que le decía, sabía en lo que estaba pensando. Siempre lo sabía.
Te iré a dejar a tu casa - me dijo
Quiero darte un beso - pensó.
Yo también sabía lo que estaba pensando, pero no le dije nada, yo nunca le decía nada. Durante el camino no abrimos la boca, no era necesario.
- Que te vaya bien - me dijo
- Te llamaré mañana - pensó
- No te volveré a ver más - pensé
- Hasta luego - le dije
Nos mentimos toda la vida. Jamás contesté sus llamadas y ahora mi mente no recuerda su cara, únicamente su olor. Aquel que alguna vez se quedó impregnado en mi cama

