viernes, octubre 05, 2007

Te quiero


Alejandra no había podido conciliar el sueño esa noche, se encontraba perdida y vagabunda entre sus propios pensamientos. Ni siquiera se atrevía a abrir los ojos, el éxtasis interno la mantenía acalambrada hacia dentro de su propia existencia; gemía en silencio, olvidada. Yacía dentro de su cama, tapada con muchas frazadas que se presionaban contra su frágil cuerpo en tono invasivo, y ella, recogida como un huevo, soltaba una lágrima, una última gota. Se había prometido no llorar nunca por amor, por encontrarlo terriblemente siútico y estúpido, no quería permitirle a nadie tener el gusto de sacar al exterior su fuero interno, pero nunca lo pudo lograr. Sollozaba.


¿Qué te pasa? – le había preguntado María al verla en esa actitud catatónica. Vestida con esos suéteres de hippie de neoliberalismo, la miraba con una preocupación un tanto exagerada. “¿A mi? Nada.” – dijo Alejandra tratando de evadirla, era su mejor amiga, pero siempre la evitaba, como si fuera una plaga, o tuviera alguna enfermedad contagiosa. Le temblaban las manos al verla demasiado cerca, y en ningún caso podía mirarla a los ojos, se turbaba y caía perdida. Se recogía en sus propias sábanas, tratando de escabullirse de todos sus recuerdos, como si quisiera borrarlos de forma rápida y precisa.


“Oye, ¿que te pasa?”- insistió. Atropelladora y ofuscada, María entrecerraba los ojos para mirar a Alejandra y descubrir que cresta tenía. Callaba esperando una respuesta que no venía, que ni existía, que no se concebía en lenguaje verbal. Se mantenía de forma icónica en la cabeza de Alejandra, enferma y silenciosa. Se abstraía y viajaba dentro de las propias páginas de su diario, porque era éste su único, y digo realmente único, confesor de las acciones y pensamientos que se iban emitiendo. María lo sabía, y no le importaba, en realidad no era copuchenta, no le importaba saber cosas que no querían contarle, ni dar especulaciones o inventar cosas. Ella no esperaba nada de nadie, y era así la única forma de que nadie la decepcionaba, en cambio, siempre se llevaba gratas sorpresas. “Te dije que nada” – dijo, y le dio la espalda. La lágrima había salido, aquella que la volvía culpable de todo lo que la propia Alejandra no estaba dispuesta a aceptar. Su excusa, su culpa, su falta. Todo en esa lágrima maldita que se le había escapado por un descuido, por tratar de sobornar a su propia conciencia, dándose cuenta de que es una paradoja hacerlo, por tanto, casi imposible si tenemos en cuenta la perfección de la naturaleza.

“Bueno” – María rendida, desinteresada y preocupada del volante. Había perdido la atención que tuvo por unos segundos, no le gustaba rogar, y mucho menos rogar por algo que en el fondo, no le influía en lo absoluto. O al menos, así lo creía ella. Dieron vuelta a una calle y estacionó en auto con fuerza, para tratar de demostrar que era ella la que tenía realmente el control de la situación. Alejandra abrió la puerta del auto y se sentó en la vereda a fumarse un cigarro.

“María, te quiero” – le dijo entrecortada, respiraba rápido el humo de su cigarro.

“Si, yo también” – le respondió mientras revisaba su billetera, en busca de algún papel o alguna chuchearía del estilo. Alejandra ya no sintió ese frío que tenía en la espalda, no necesitó acurrucarse en su cama a llorar, porque sabía, y de eso estaba segura, que al menos ella la quería.

30 boinas han plasmado su saliva:

krispo dijo...

Ojalá la quieran del mismo modo que (creo) que ella lo hace.
Me encantó,
Un beso

artedesantiago dijo...

Buen texto, buen desarrollo y un final para dejar en clao, que el amor solo ES. Me gustó
Un abrazote y estoy trabajando en tu encargo

Consu dijo...

Precioso. Me encantó. Me encanta cómo escribes!

te dejo un poema de Alfonsina Storni que se me vino a la mente: Dos Palabras.

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces, que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca.
Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
que digo, sin quererlo: ¡Oh, qué bella la vida!
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
que nerviosos mis dedos
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.

Chichi dijo...

Hermoso. Encantador. Real.

pd: tanto tiempo sin pasar por aquí recurriré más seguido para deleitarme.

Cariños
Chichi.

La Palo-ma dijo...

Está bonito, medio raro como tus textos antiguos...eso si queeeee

La palabra "copuchenta" ma cagó la línea der tepsto

Pero igual lindo lindo!

saludos y salud

Gonzalo Del Rosario dijo...

Manya, tantas veces nos hemos sentido así.

Ahogándonos en un vaso de agua, por algo tan simple como es el amor.

M dijo...

inventamos personajes para escapar de nosotros mismos

Totoro dijo...

Supongo que asi debe ser un sentimiento sincero,bastante interesante.
Valio la pena prender un cigarro para leer su relato.
Aún no leo todas sus entradas, pero las que llevo no han sido una perdida de tiempo -y considerando la naturaleza de internet, creo que es un cumplido-
Siga asi.

Basquiat dijo...

las relaciones que formamos son definitivamente oscilantes, no hay buenos ni malos, podemos influir en la otra persona de forma positiva o negativa, en algún espacio de tiempo de forma tan casual y a veces de forma no tan casual.

santiago paz dijo...

Siempre hay alguien que nos quiere.

Una valiosa lección de amigos.


Beijos, querida.


atte:
Paz

LA CARICATURA EXISTENCIALISTA dijo...

extraña combinación la del éxtasis con la lágrima, al comienzo del relato, lo que logra una atmosfera bien existencial; una mujer que no espera nada de nadie y de repente, sí espera..., continuará? saludos de una caricatura

gonzalo dijo...

creo que nos peina la misma hada.

pensamiento volador dijo...

Sí, todas se quieren mucho, para eso están. Lindo texto :) me gusto compañera cote.
nos vemos
kiss

bicho maldito dijo...

Lo encontré un poco corny para lo que me gusta leer de ti. Prefiero tus líneas chispeantes, traviesas.

Pero no me tomes demasiado en serio. Nunca fui bueno con lo de los sentimientos.

pd: tú y yo sabemos que una uña mal cortada del dedo gordo del pie puede ser tan poética como una lágrima.

Beso!

Milagros Sánchez dijo...

¡Enhorabuena Mª José porque te ha quedado redondo tu texto!
Una preciosa historia de amor llena de romanticismo y optimista.
Besitos.

Federico San Juan dijo...

Buen relato. Aunque no me termina de cerrar el final. No sé, me disgustó el epílogo. La fragilidad sólo es, a la larga, otro jueguito perverso más.

Saludos,
FSJ.

angemalen dijo...

falso desinterés...siempre hay que ejercitar un te quiero sin importar lo que pase.
saludos

Soñadora... dijo...

Muy bien! me acordé cuando yo comencé hace unas cuantas decenas de años, je!

Excusas mil excusas por no ir el sábado, se me complico la vida el fin de semana... Pero nada que un respiro de mar no me quite!

Un saludo y para la próxima si llego... Se acerca mi cumple, quizás un carrete no sea algo malo... Les dejo saber...
Be

Padyta dijo...

amor sentimiento deseado pero extrañamente complicado

saluditos!!!

Carolina dijo...

esta muy lindo el texto,que genial la amistad y escuchar que nos quieren..

besos gordos

nos seguimos visitando

Asteróide B612 ; Félix Lobos dijo...

Visitenos


http://blogencien.blogspot.com/

Alejandra Dening dijo...

mmm... esa Alejandra... seré yo? puede ser, a veces yo soy yo y otras me acurruco... así que quizás esa sea yo, de algún modo...

Besos Cote y gracias por la buena onda que me enviaste vía e-mail, ojalá pueda lograr que el libro llegue a Chile, así luego me invitan a ir y puedo conocer a todos mis amigos chilenos!!!!!

cabellosdefuego dijo...

un cuento lírico.
oh.
me gustó mucho el final. ese "maría, te quiero", sonó brutal.

beso! =*

 kotto dijo...

que lindo el texto cote, triston, es triste querer tanto parece...
beso cote

Joaco_Urrutia dijo...

Es doloroso quere tanto a alguien, y que ese alguien no te quiera tanto a ti

Saludos

matlop dijo...

¡Cuan mísero el corazón que no sabe amar, que no puede embriagarse de amor!

Si no amas,

¿cómo podrás comprender la luz cegadora del sol y la suave claridad lunar?


=)

Anacleta dijo...

Benditos los amigos.
+++++++++++++++++++
Me gusta como muestras los personajes en escena. Los las puedo ver como en fotogramas.

Anónimo dijo...

si tan solo tuviesemos una maria que nos hiciera reacionar todo seria diferente.l amor s o no s ,juegas o no?

Anónimo dijo...

No te pondré una sarta de vocales y consonantes tratándo de que te sientas satisfecha con tu escrito. Pero(el infantable), me sentí identificada. Sea por una pérdida amorosa, el orgullo que se me fue con él, el tratar de decir nada y hacer entenderlo todo, la constante de escape que hacía encerrarme más aún y una serie de situaciones paradójicas que se pueden resumir en el escrito. Alejandra sí encuentra el amor en mi historia y María sigue paciente, aunque es un buen compañero.

Anónimo dijo...

No te pondré una sarta de vocales y consonantes tratándo de que te sientas satisfecha con tu escrito. Pero(el infantable), me sentí identificada. Sea por una pérdida amorosa, el orgullo que se me fue con él, el tratar de decir nada y hacer entenderlo todo, la constante de escape que hacía encerrarme más aún y una serie de situaciones paradójicas que se pueden resumir en el escrito. Alejandra sí encuentra el amor en mi historia y María sigue paciente.