sábado, diciembre 09, 2006

La casa

Creo que la vida diaria sería mucho menos mónotona, si las piezas de la casa cambiaran de lugar constantemente. La pieza de la hermana estaría en el baño, y éste en la cocina, la que ahora estaría en la terraza; y así infinitamente. Sería mucho más agradable llegar a la casa todos los días, y tener que adivinar dónde va a estar tu pieza hoy, e imaginense cuando llegan muy tarde, tener que buscar a tientas el nuevo lugar del baño, o cualquier otro aposento.
Lamentablemente cada cosa tiene su fin, y llegaria el punto en que todos los lugares ya empezarían a repetir sus ordenes aleatorios originales; teniendo que aburrirnos nuevamente por el lugar obvio de encuentro.

En todo caso, ya hubieramos tenido muchos meses de diversión.

4 boinas han plasmado su saliva:

cosima dijo...

jajaj en la noche nunca lo lograrias....

Isidora Cousiño dijo...

y en esos malos días? Esos días donde quieres asesinar a golpes crudos a toda persona que te moleste e incomode? Esos días donde lo único que deseas es tirarte sobre tu cama y olvidarte del mal día? Yo perdería el control sobre mi misma al no poder encontrar mi pieza rápidamente.

Isidora Cousiño dijo...

ah, sí. Reescribe mi nombre en el link, bitch.

Gonzalo Del Rosario dijo...

Eso sucede cuando cambiaba el lugar de mi cama . . . Recuerdo que una vez en mis épocas adolescentes, llegué medio borracho a casa (luego de una fiesta) y terminé durmiendo en el suelo puesto que nunca encontré mi cama, la misma que había estado enfrente mío toda la madrugada.