lunes, noviembre 27, 2006

No Puedo Dormir


La puerta grisácea se abría sacando a la luz el paisaje que existía dentro de la habitación; ese lugar salvaje y caricaturesco, repleto de pequeñas estatuas religiosas, que miraban acechantes con sus ojos de vidrios. Eran dos pequeños agujeros, que habían sido llenados con ese cristal que les daba una vida tétrica a las figuritas, que los envolvía en un aura misteriosa y los convertía en los culpables de cualquier asesinato. El niño las miraba toda la noche, como si realmente esperara que bajaran de sobre la chimenea, y se dispusieran a clavarle cuchillo tras cuchillo, mientras reían nerviosos. No despegaba sus dos ojitos de ellas, le parecía insólito conciliar el sueño mientras los ojos vidriosos se mantuvieran ahí, esperando. Cuando los párpados le comenzaban a caer, ya aburridos de tanta niñería, se cubría con la sabana hasta la cabeza y dormía.

No hay nadie ahí, deja de mirar con esos ojos – insistió

Cualquier palabra le parecía absurda, él sabía lo que iba a suceder; eran tan obvios, tan lógicos, que no comprendía porque tanta burla. Esas figuras iban a descender de sus lugares, cargados de armas punzantes e iban a destrozar su cuerpo, lamiendo la sangre y riendo. Él podía imaginar esas risas, violentas y crueles; absurdas y asesinas. Veía a las figuras ultrajando a su madre, mientras que las del otro lado de la chimenea abrían el cuerpo de su padre en busca de los órganos vitales, únicamente para abastecerse de comida. Eran unas figuras bastante hambrientas. A él lo único que le harían sería destrozarlo con armas punzantes, junto con esas risas circulando por toda la habitación, que iban llenando cada espacio de la casa como si quisieran asfixiarlos de tanto ruido.

¡¡¡No hay nadie ahí, deja de mirar con esos ojos!!! - gritaba

Era demasiado, en su cabeza todas las imágenes lo dejaban boquiabierto, nervioso y casi esquizofrénico. Escupía con frecuencia y chillaba. No podía sacarse las fotografías de su madre violada, ni de su padre descuartizado, ni mucho menos su propio rostro demacrado por las cuchilladas. Era insoportable. Tomó a su madre de los brazos empujándola hacia la pared, y mientras la callaba con los puños su falo circulaba violentamente por las piernas, hasta adentrarse bruscamente. La imagen de su mente se fue acallando, había sido remplazado por los gritos ahogados de la madre, que sin esperar mucho rato, cayó en una inconciencia fatal. Su padre en tanto, subiendo las escaleras rápidamente, al escuchar tanto golpeteo y ruido, se encontró con su hijo mayor con una vieja espada africana en la mano.

¿Qué es todo esto? Te dije que no había nadie ahí, deja de mirarme con esos ojos.

Era muy tarde, la espada aun con filo había atravesado el cuerpo senil del padre, dejando al descubierto la interioridad física de este. Revolvía la espada dentro del estómago como si fuera una sopa casera, y así, logró encontrar el corazón, un pulmón y claro, su favorito, el hígado. Se los metió de una a la boca, teniendo cuidado con no atragantarse; masticándolos lentamente y sonriendo. Sí, sonreía, ya no tenía esa imagen en la cabeza. Sacó la espada del cuerpo blanco del padre, y empezó a enterrársela una y otra , otra vez. Lo hizo hasta que olvido respirar. No quedaba ya ninguna imagen, podía dormir en paz.

3 boinas han plasmado su saliva:

pascual dijo...

Uhh fuerte el final quede para adentro. Que bueno este blog tan dinámico. Este relato merecordó un poco a Vincent (corto bastante choro de Tim Burton), me podía imaginar la escena, está bueno el blog, me gusto y gracias por escribirme, es muy rico ver que alguien se dio el tiempo.

un abrazo y un beso.

ahh y olle! si me parece tu propuesta de comerse las fotos, de hecho gracias a ti saque unas fotos de gente comiendo fotos (mis hermanos/as chicos/as, mi abuela, amigos, papá, mamá, nana, jardinero, etc... jajaja bueno mucho por hoy.
cariños

artequin dijo...

Un poco gore para mi gusto, La verdad es que he generado mucho rechazo a manifestaciones artísticas en las letras del canon del cuento. No obstante, si bien sobrepasa lo descriptivo para mi gusto, tiene momentos muy altos...como por ejemplo el hecho de que sea una espada africana... no sé si lo habrás hecho por pura casualidad o qué, pero es una joyita dentro del texto; es casi una alusión a la subsistencia artística mediante el comercio...no sé si habremos hablado al respecto, pero me recordó los objetos de Nueva Ginea. En fin podría seguir hablando al respecto y no quiero alargarme...sabes? es curioso, pero el final me lo imaginé antes de terminar el cuento, solo que en MI final (y si me perdonas la osadia, lo comentaré...sino, borra el post) después de matar al padre, violaba a la madre en una magistral manifestación del complejo Edipo. (wau...quién era el muñeco perverso?)... Bueno, es hasta probable que tú también lo hayas pensando.
después te haré un regalo, recuerdame por que ya lo metí en mi mochila...así que te lo pasaré cuando te vea, es una tontera relacionado con esto (nono, no es una espada africana)

Cuídate.

Isidora Cousiño dijo...

Tienes una obsesión demasiado notable con la sangre y la muerte.
Me creerás que odio las noches de verano porque no me puedo tapar hasta la nuca?
Hasta hoy, y también hasta mañana y pasado, me cuesta dormir. Siempre alerta.